Hoy el sector de la medicina estética cuenta con una amplia gama de productos y tratamientos destinados a rejuvenecer la piel, restaurar su volumen o disimular cicatrices, manchas y otros defectos. Para lograr muchos de estos beneficios, el colágeno juega un papel esencial. Se trata de una proteína fibrosa del tejido conjuntivo que estructura y fortalece los músculos del rostro. No debería extrañar, pues, que en cualquier clínica especialista en tratamientos de medicina estética Pontevedra se usen diferentes inductores de colágeno.
A grandes rasgos, un inductor de colágeno es una sustancia biocompatible y reabsorbible que se inyecta en zonas concretas del rostro (pómulos, mejillas, surcos nasolabiales, mandíbula) y del cuerpo (cuello, muslos, abdomen). Como indica su nombre, tiene la finalidad de estimular la producción del colágeno de forma natural. Hasta la fecha, existen sobradas evidencias que avalan tanto su eficacia como su seguridad clínica.
Pero ¿cuáles son los inductores más utilizados en medicina estética? El ácido poliláctico (PLLA) es, con diferencia, una de las soluciones más aclamadas en este mercado. Este material inyectable permite restablecer de forma progresiva el volumen del cutis, actuando directamente sobre los fibroblastos del tejido conectivo de la piel.
La hidroxiapatita cálcica (CaHa), por su parte, sorprende por su acción dual: aumenta el volumen y potencia los niveles de elastina y de colágeno en la epidermis. Sus resultados, similares al lifting, perduran entre doce y veinticuatro meses.
Otra sustancia inductora de esta proteína estructural es la policaprolactona (PCL), un relleno dérmico que corrige las arrugas y líneas de expresión y mejora la frescura y apariencia juvenil del rostro. Estos efectos destacan por su duración, de hasta cuatro años.
Dentro del grupo de los inductores de colágeno suele citarse a los polinucleótidos y los bio-remodeladores, apreciados por su capacidad para hidratar y elevar la elasticidad de la piel.