Hablar de fototerapia o terapia de luz es hacerlo de un procedimiento revolucionario que ha marcado un antes y un después en numerosas disciplinas médicas. Concretamente, los Especialistas en dermatología médica quirúrgica en Vigo emplean esta tecnología para regenerar y desinflamar las células de la piel y dar una solución eficaz a problemas cutáneos como la psoriasis, el acné o la dermatitis atópica. Ideado por Niels Finsen, el uso de la luz artificial para tratar y curar enfermedades fue merecedor del Premio Nobel de Medicina a principios del siglo veinte.
Respecto a los tipos de fototerapia que se utilizan en dermatología, sobresale el de UVB de banda estrecha, considerado el tratamiento estándar frente al eccema y el vitíligo. Esta técnica regula los linfocitos, disminuye el número de células con antígenos y ejerce una influencia antiinflamatoria.
Por su parte, la fotoquimioterapia se reserva a pacientes con una psoriasis grave y ciertos linfomas cutáneos. Su efectividad es el resultado de combinar psoralenos (un medicamento fotosensibilizante) con la exposición a la luz ultravioleta o UVA. Por ello, se la denomina frecuentemente con las siglas PUVA (Psoralenos y UVA).
Otra terapia de luz de gran aceptación es la UVA-1, una evolución de la radiación ultravioleta artificial al uso. Su capacidad para penetrar en la dermis la ha posicionado como una técnica popular contra la dermatitis atópica severa, la esclerodermia y otras patologías caracterizadas por una inflamación crónica.
Los expertos dermatólogos también se sirven de la fototerapia de luz fría o LED para tratar un amplio abanico de afecciones en la piel. Se trata de un procedimiento que funciona gracias a la aplicación de distintas longitudes de onda que penetran en la piel sin ocasionar ningún daño. A diferencia de las anteriores modalidades de fototerapia, la LED consigue sus efectos terapéuticos por medio de la luz azul, roja y amarilla.